* Me sugieren… *
Me sugieren hacer un relato sobre “mis preocupaciones”.
El tema no es de mi gusto pero supone un reto y lo voy a hacer, aunque sé que no voy a disfrutar escribiendo.
Me he puesto a pensar y encuentro que en mi vida ha habido días muy tristes. También ha habido ya muchas ausencias, algunas muy impropias, pero preocupaciones, lo que se dice preocupaciones, no recuerdo muchas.
Entonces las he repasado una por una y he llegado a esta conclusión:
Lo primero que se me ocurre es empezar por el nivel más alto.
Hay un asteroide despistado que anda dando vueltas por el espacio sin saber muy bien donde posarse. Parece que nuestro planeta es su objetivo más probable y que simplemente con rozarnos, el impacto alteraría el eje de la tierra alejándola del sol y encaminándola a una nueva glaciación. ¡Que frío, Señor!
Pero eso ocurriría dentro de algunos miles de años, bastantes miles. ¿Debo preocuparme por ello? Yo pienso que no, por lo tanto, preocupación descartada.
Sigo con los dramas. La tierra, nuestro maravilloso planeta azul, está siendo esquilmada por la codicia de todos los países, incluidos los mismos en los que se están pasando hambrunas y penalidades, a donde las posibles ayudas que se manden, se encargan sus dirigentes de manejarlas en provecho propio. Esto me parece escandaloso.
Yo, ayudo en lo que puedo, bien sea en las campañas organizadas, en el apadrinamiento de niños, etc. ¿Puedo hacer algo más? Desde mis propias circunstancias nada. Preocupación descartada.
Miro a mi país. Esta crisis mundial en la que estamos metidos ha sido creada por los poderosos de siempre, y la estamos pagando los de siempre. Intolerable hasta el punto de que no quiero hablar de ello. ¿Me preocupa? Procuro evitarlo con todas mis fuerzas. Si puedo ayudar en algo, lo hago, pero no permito que me quite el sueño. Preocupación descartada.
Llego a la conclusión de que en mi vida ha habido las preocupaciones propias de una madre de familia numerosa. Todas se han ido resolviendo y las que no han tenido arreglo, las he hecho parte de mi vida diaria. Por tanto, considero mi deber y mi objeto de estar en el mundo, ser el puerto tranquilo y soleado donde mi familia venga a refugiarse cuando les lleguen las tempestades, y para ello debo procurar estar siempre en calma y positiva.
Resumiendo todo esto, creo que debo considerarme una persona afortunada.
Solamente llevo encima, compartida por todas las madres de familia, una preocupación recurrente durante toda mi vida de casada y que, posiblemente por deformación profesional, me sigue asaltando como el último pensamiento de la jornada y es: “¿Qué comemos mañana?”. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario