* Gorriones *
Al alféizar alegre de mi ventana,
violetas, campanillas y pensamientos,
al abrigo del agua y de los vientos,
un gorrión acude cada mañana.
Yo lo miro gozosa tras el visillo
picando las semillas que, en cortesía
por su canto gentil y su compañía,
le ofrezco y agasajo como a un chiquillo.
Estas aves sencillas y callejeras
de tan alegre y efímera existencia,
ejemplo dan de una vida verdadera.
Nacer, amar y morir discretamente.
Nada esperan ni nada les inquieta,
y no temen ni a la vida ni a la muerte. |
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